Conoce el primer paso para una procuración de fondos efectiva

 

Sarahí Romo

Consultora de ProSociedad, Lic. En Relaciones Internacionales y Experta en Fortalecimiento Institucional

Sin duda alguna me atrevo a afirmar que todas las OSCs tienen dentro de sus objetivos contar con una procuración de fondos continua y estable. En algunos casos, esta necesidad puede llegar a ser tan apremiante que los recursos se ven como un fin en sí mismo y no como un medio que posibilita a las organizaciones a implementar sus programas de manera más efectiva.
Al mismo tiempo, cada vez es más común que los donantes, tanto de instituciones públicas como privadas, apoyen a aquellas Asociaciones que se encuentran más consolidadas y que han trabajado para posicionar su causa.
Esta situación crea un círculo vicioso ya que por un lado, los donantes otorgan recursos a las Asociaciones más consolidadas y posicionadas; y, por otra parte, para que las Asociaciones se fortalezcan requieren de fondos.
Frente a esta situación surge la siguiente cuestión: ¿Cuál es el primer paso para romper este ciclo y comenzar a tener una procuración de fondos más efectiva?

Como ya mencionamos, los fondos son el resultado de una buena causa, realizada de manera efectiva, profesional; y un aspecto clave: bien comunicada a los grupos de interés. Para ello es importante contar con un documento que comunique de manera clara quién eres, cuál es tu propuesta de valor y cuáles son los motivos por los cuales alguien debe contribuir a tu causa.

Este documento base es el Caso Institucional. De acuerdo con la Asociación de Profesionales en Procuración de Fondos (AFP): “el Caso Institucional muestra a las personas por qué deben de apoyar a su institución”, por ello es una herramienta imprescindible para una procuración de fondos efectiva.

Las principales ventajas de contar con un Caso son:

 

Como bien dice AFP: “Es indispensable elaborar el Caso institucional antes de lanzar cualquier programa de procuración de fondos”. Por ello, si tu organización tiene como objetivo para este nuevo año incrementar los recursos recaudados y tener una procuración de fondos sustentable, no dudes en dar el primer paso: elabora tu Caso Institucional.

Dos Posturas éticas para Fundamentar los Programas Sociales

Carlos Bauche Madero*

@carbauche 

         Es innegable que los Programas Sociales parten de una visión de la realidad, un diagnóstico de sus problemáticas, y un posicionamiento respecto de qué debe hacerse y de qué manera, generando así una visión de la dimensión de lo social.

Para poder enmarcar la gran cantidad de variables asociadas a la dimensión social, puede emplearse un marco ético. Tom L. Beauchamp, James F. Childress, basados en el Informe Belmont, sistematizaron a partir de los avances en ética y bioética cuatro principios que deben normar las acciones sociales (Beauchamp, y Childress 1999):

1. Principio de Beneficencia: obligación de actuar en beneficio de otros, promoviendo sus legítimos intereses y suprimiendo prejuicios (hacer el bien).

2. Principio de No Maleficencia: abstenerse intencionadamente de realizar acciones que puedan causar daño o perjudicar a otros (no hacer el mal).

3. Principio de Autonomía: la autonomía expresa la capacidad para darse normas o reglas a uno mismo sin influencia de presiones externas o internas.

4. Principio de Justicia: tratar a cada uno como corresponda, con la finalidad de disminuir las situaciones de desigualdad (ideológica, social, cultural, económica, etc).

La aplicación de estos principios es posible en contextos sociales amplios (Angulló, 2009), y en este supuesto se utilizarán no sólo como marco de categorización de los factores asociados, sino como forma de valoración del efecto positivo o negativo que se esté generando de las acciones de la organización.

Dado lo anterior, sale a la luz el hecho de que resulta imposible profundizar en conceptos como desarrollo o programas sociales, sin que se involucre la razón de ser de las actividades encaminadas hacia estos propósitos. De la misma manera, esta razón de ser no puede estar en otra parte que no sea en la dimensión ética de las reflexiones. ¿Porqué es deseable generar programas que generen desarrollo socialmente sostenible? ¿Cuáles son los beneficios, argumentos, justificaciones que dan razón de ser al perseguimiento de estos objetivos?

Tanto las posturas éticas naturalistas como las consecuencialistas han contribuido para justificar la existencia de programas que favorezcan o beneficien a personas, grupos o poblaciones en condiciones de vulnerabilidad respecto de sus congéneres. De lo anterior se rescata la necesidad de revisar esta cuestión. La razón principal estriba en que, debido a la importancia e impacto en la sociedad de las acciones en el campo del desarrollo social, en ocasiones no se toma en cuenta que es menester realizar una metarreflexión que nos muestre si existe una congruencia entre nuestras creencias, principios éticos y nuestras acciones. Además, una reflexión de esta naturaleza, viene a ser necesaria para poder reducir el daño potencial que podrían estar infringiendo aquellas políticas sociales carentes de un planteamiento congruente y sólido.

Desde las posiciones del tipo naturalista, todos los seres humanos nacemos con las mismas características esenciales, como lo son la razón y la libertad. Dichas características nos otorgan una posición especial en la naturaleza, en la cuál nos toca desenvolvernos en base a las características que posee la naturaleza en un mundo prestablecido (Murphy, 2008). De esta manera es posible dar un sentido trascendente a los principios y valores deducidos a partir de tomar como axioma la existencia de un mundo dado (realismo), y un ser humano en esencia racional. Los principios descritos por diversos autores a partir de lo anterior engloban nociones como verdad, bondad, justicia, igualdad. Dichas nociones ya estaban descritas por Tomás de Aquino (partiendo de Aristóteles) quien desarrolló la visión del ser humano como un ser dotado por gracia divina de razón (Murphy, 2008), y describió la misma a partir las verdades teológicas (libertad, tendencia al bien, a la verdad, a la belleza, entre otras).

Además de los importantes aportes de Tomás de Aquino a la ética, Immanuel Kant también advirtió que la autonomía es el principio supremo de la moralidad, en cuanto es condición de posibilidad de la misma (un imperativo categórico, en el lenguaje kantiano) (Dieterlen, 2003). De esta manera, la ética occidental se desarrolla, en gran parte gracias a Kant, partiendo de la existencia de nociones universales, trascendentales a la contingencia espacio temporal, fundamentadas en la idea central del hombre como piedra angular, medio y fin de nuestras acciones, tal como lo describe el imperativo categórico kantiano (Kant, 1988). De esta manera las acciones (formales o informales) en torno a las personas en condiciones de vulnerabilidad, se justifican como un acto de tendencia al bien, en favor de los seres humanos con quienes compartimos la misma naturaleza. Se justifica también como un acto de caridad o amor al prójimo, en donde el hombre es un fin en sí mismo.

Sin embargo también desde una ética consecuencialista se sostiene la opción por atender a las personas en condiciones vulnerables. Desde esta posición, no existen los elementos que fundamenten el axioma de que el mundo es una entidad prestablecida y el hombre posee características trascendentales innatas como la libertad o la razón (Wittgenstein, 2003). De esta manera, los fundamentos éticos tradicionales quedan en tela de juicio. La razón y la libertad pasan a ser fenómenos situados en un contexto espacio-temporal, y sólo quedan concebidos como construcciones lingüísticas contingentes, producto del discurso sociocultural (Fillion, 2005), y con consecuencias prácticas en la estructura social y política de una sociedad determinada (Foucault, 2005).

La ética por ende se genera a través de acuerdos o consensos producto del encuentro de posturas y el discurrir constante entre lo que las personas consideran la mejor forma de vida posible para todos (Rorty, 2000). Esta es la forma en que desde el consecuencialismo se ha fundamentado la acción en torno a las personas y grupos vulnerables.

Aunque se ha señalado con frecuencia los desacuerdos fundamentales entre los que sostienen la ética desde ambos puntos de vista, es necesario encontrar puntos de convergencia que permitan el trabajo conjunto y los principios de acción favorables para el mayor número de actores posibles. Por ejemplo, ambas posiciones afirmarían la importancia de identificar más allá de un contexto específico, las necesidades inherentes a la condición humana tal como lo describen Putnam o Nussbaum, y consideran necesario el reducir las problemáticas relacionadas con las necesidades fundamentales de todos los seres humanos (Dieterlen, 2003).

De la misma forma ambas posturas pueden estar de acuerdo en las conclusiones obtenidas a partir del experimento teórico rawlsiano que afirma que, en condiciones en donde las personas pertenecientes a una sociedad desconocen si están en posición de igualdad o desigualdad respecto del resto de los ciudadanos, optarán por la el acuerdo más razonable, a saber, que a todos les correspondan los mismos derechos, beneficios y responsabilidades Dentro de los derechos, los de libertad e igualdad entre los seres humanos son de igual forma sostenidos, ya sea como inherentes o como consensuados (Wenar, 2008). Y por último, ambas posiciones, independientemente de la forma como lo conceptualizan, aceptan la importancia de la noción de justicia como eje para las acciones en torno al desarrollo social. Una sociedad con estas virtudes podría contribuir a distribuir todos los bienes y servicios necesarios por igual para el desarrollo de nuestras potencialidades/capacidades (Sen, 2004, Dieterlen 2004)[1].

Lo anterior nos lleva a comprender las razones por las cuáles deben abordarse los problemas sociales de las personas en condiciones de vulnerabilidad, y la importancia de la ética en el planteamiento y visión directriz en la comprensión y las propuestas de solución a través de los programas sociales. Sin embargo aún debe describirse más a detalle los contenidos de dichos programas, en específico a la luz de la sustentabilidad.

          *Carlos Bauche Madero es Director de Programas y Fundador ProSociedad. Psicólogo egresado del ITESO, con estudios de Maestría en Filosofía por la UNIVA y Desarrollo Social por la Universidad Panamericana. Igualmente,tiene estudios de posgrado en Desarrollo de Base y Consejería en Contextos Internacionales.Su experiencia durante los últimos ocho años se ha centrado en la Investigación, el Diagnóstico, Diseño, Implementación y Evaluación de programas sociales en distintos escenarios (escuelas, universidades, asociaciones civiles, y contextos internacionales).

 

REFERENCIAS

Beauchamp, T. L. y Childress, J.: Principios de ética biomédica. Barcelona, Masson, 1999

Agulló-Gimeno, Silvia. La Coherencia ética en la gestión de los recursos humanos: un factor clave para la forja del ethos corporativo Universidad de Navarra. 2009

Dieterlen, Paulette La pobreza: un estudio filosófico, Instituto de Investigaciones Filosóficas-UNAM/Fondo de Cultura Económica, México, 2003

Murphy, Mark, “The Natural Law Tradition in Ethics”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2008 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = <http://plato.stanford.edu/archives/fall2008/entries/natural-law-ethics/>.

Kant, I. (1988). Fundamental principles of the metaphysics of morals (T. K. Abbott, Trans.). New York: Prometheus Books. (Originally published 1785)

Wittgenstein, L., Investigaciones Filosóficas. Editorial Crítica. España, 2003.

Fillion, R., Freedom, Truth and Possibility in Foucault’s Ethics. Revista Foucault Studies, Número 3, 2005.

Foucault, M. (1971). Las palabras y las cosas. Mexico. Siglo XXI.
Rorty, R. Verdad y Progreso: Escritos Filosóficos 3. 3ra ed. Ed. Paidós. Buenos Aires, 2000.

Sen, A., (2004) “Desarrollo y Libertad” Ed. Planeta. Bogotá.

Wenar, Leif, “John Rawls”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2008 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = http://plato.stanford.edu/archives/fall2008/entries/rawls/

[1] Este escrito no pretende profundizar sobre el papel de la justicia como eje del desarrollo social, ya sea como eje rector, o supeditado a algún otro eje rector, como por ejemplo, la caridad.

XXV Aniversario Fundación Expo: ¿Cómo obtener patrocinios para tus eventos?

Andrea Moreno*

El pasado jueves 21 de junio, en el marco del XXV Aniversario de Fundación Expo, se llevó a cabo la Conferencia: “Los patrocinios en los eventos, su función y cómo obtenerlos”, dentro de la mismas instalaciones de Expo Guadalajara, dirigida particularmente a comités organizadores.

El evento, congregó a tres de las personalidades más importantes en la recaudación de fondos del Estado de Jalisco: la Lic. Marcela García Bátiz, Directora de Papirolas; el Sr. Juan José Frangie Saade, Presidente del grupo BBB (Brand Business Builders) y el Lic. Horacio de la Vega, Dir. de Mercadotecnia y Negocios en los Juegos Panamericanos, Guadalajara 2011.

La exposición de la Lic. Marcela García, experta en el ámbito social, se centró en mostrar la importancia de la clasificación de los públicos para el patrocinio de eventos sociales. En el caso de Papirolas, hizo hincapié en cómo el conocimiento y ampliación del público infantil, permitió que nuevos patrocinadores decidieran unirse al evento.

Para el caso de Papirolas, la Lic. Marcela, encabezó una estrategia de cambio interno del evento en búsqueda de públicos jóvenes y nuevos infantiles, como niños con discapacidad. De manera, que se generara un espacio capaz de permitir el crecimiento de nuevas marcas con los contenidos y talleres del evento. Los patrocinadores, entonces, aceptarían un evento con públicos que les ofreciera lealtad hacia su marca, poder, valor, credibilidad e impacto. Tal es el éxito que ha tenido la estrategia de Marcela, que actualmente, Papirolas obtiene el 65% de sus ingresos por parte de auspicios y patrocinios.

El Lic. Juan José Frangie Saade, por su parte, mostró el papel y carácter de los patrocinios en el contexto deportivo. Bajo su amplia experiencia en diferentes sectores como Presidente de COPARMEX y Presidente General del Club Deportivo Guadalajara, expuso las características principales que hacen eficaz una mercadotecnia deportiva, especialmente en el ámbito del futbol. En este caso, mencionó el ingrediente emocional como principal venta en el deporte.

La pasión y la creación de ídolos, se ha convertido, según el Lic. José Frangie, en las atracciones principales para patrocinadores en el futbol. Fenómenos como la pasión por el jugador “Chicharito” o David Beckham, son ejemplo de los grandes incentivos para empresas; las playeras se venden más, los aficionados se adueñan de personajes y de los mismos partidos en los que juegan sus jugadores.

José Frangie, también recalcó la necesidad latente de clubes deportivos por generar diferentes estrategias de negocios, aumentar asistencias, rating de televisión y preferencia en afición; de manera que empresas puedan interesarse en el patrocinio de eventos y grupos deportivos.

Para el Lic. Horacio de la Vega, el patrocinio o sponsorship, se ha convertido en el siguiente Podium como oportunidad de crecimiento en las organizaciones. El patrocinio, según sus palabras, corresponde al proceso de intercambio de beneficios entre una estrategia de mercadotecnia y otra de comunicación. De acuerdo con su experiencia en los juegos Panamericanos, la combinación de estrategias recae en la diferenciación de niveles de patrocinio en un evento; es decir, según el tipo de participación de las empresas en la organización deportiva (en caso de los Panamericanos).

Igualmente, el Lic. Horacio, destacó la elaboración de estrategias atractivas de marketing con las temáticas que actualmente marcan la tendencia en patrocinios: sustentabilidad, responsabilidad social, redes sociales, media y patrocinios, profesionalización, contenidos como emociones y experiencias. El éxito de la estrategia de Horacio de la Vega, también se ve reflejado en números; logrando que el 61% de los ingresos en Panamericanos fuera resultado de patrocinios o “socios comerciales”.

La experiencia conjunta de los tres ponentes, a pesar de la variedad de sus contextos laborales, brindó el marco ideal para conocer las tendencias en procuración y patrocinios en Organizaciones de diferentes ámbitos sociales. ProSociedad, felicita a Fundación Expo por brindar espacios de diálogo como éste, que sirven de motivación para los emprendedores sociales del Estado de Jalisco.

*Andrea Moreno, es Licenciada en Comunicación Pública por la Universidad de Guadalajara; cursa actualmente la Maestría en Comunicación, también por la UdeG. Cuenta con experiencia en el ámbito de la investigación social, abarcando temáticas de pobreza y comunicación.